Floración y Fruto del Baobab en Zanzibar 2025
¡La circunferencia de algunos especímenes de baobab supera los 10 m y sus frutos pueden alcanzar una longitud de hasta 54 cm!
Mejor época: Diciembre (floreciendo) | Mayo (fruta madura)
Pocos árboles en Zanzíbar son tan apreciados como el baobab. Su tronco masivo puede superar los 10 metros de circunferencia, y sus frutos pueden crecer hasta 54 cm de largo. Conocido por su resistencia, el baobab puede regenerar su corteza si se daña y continuar creciendo incluso cuando está tumbado en el suelo, siempre que una raíz permanezca conectada al suelo. Esta extraordinaria fuerza vital lo convierte en un símbolo de fuerza y longevidad en la región.
Mejor momento
El árbol de baobab en Zanzíbar experimenta un ciclo estacional fascinante. Sus llamativas flores blancas florecen brevemente a principios de diciembre, creando un contraste espectacular contra su tronco masivo. Para febrero, comienzan a aparecer frutos verdes, que maduran en mayo antes de caer al suelo.
Ubicaciones clave
Los árboles de baobab se encuentran por todo Zanzíbar, pero algunos de los especímenes más grandes e impresionantes crecen en la Isla Tumbatu, frente a la costa noroeste. Estos gigantes imponentes dominan el paisaje de la isla, formando un contraste sorprendente con el entorno circundante. Los visitantes pueden explorar la Isla Tumbatu para presenciar algunos de los baobabs más antiguos y masivos de Zanzíbar. Los árboles, que han prosperado durante siglos, siguen siendo una parte esencial del ecosistema de la isla. Una excursión de un día a Tumbatu ofrece la oportunidad de admirar estos majestuosos árboles, ya sea caminando por la isla o tomando un tour en barco a lo largo de su costa.
Fruta del árbol de baobab
El árbol de baobab es una parte icónica de la cultura y ecología de Zanzíbar, ofreciendo una variedad de beneficios más allá de su apariencia llamativa. Sus grandes frutos en forma de pepino son ricos en vitamina C, fibra y antioxidantes, con un sabor único que combina plátano, pera y cítricos. Los locales y la fauna, especialmente los monos, disfrutan del fruto, ganándole al árbol el apodo de "árbol de los monos". Cada parte del baobab es útil: las semillas se comen crudas o tostadas para hacer té, las hojas se usan en sopas y ensaladas, y la ceniza de la corteza se convierte en jabón, aceite de cocina y medicina. El tronco hueco del árbol incluso sirve como refugio para los animales. Los baobabs son increíblemente resistentes, capaces de regenerarse después de perder la corteza y continuar creciendo incluso si son derribados, convirtiéndolos en un símbolo de resistencia en el paisaje de Zanzíbar.